Alto Guadiana Mancha valora positivamente las conclusiones del II Foro de Desarrollo Rural de Sigüenza, un encuentro que ha vuelto a situar en el centro del debate el futuro de los pequeños municipios, la necesidad de afrontar la despoblación con políticas estables y el papel imprescindible de los Grupos de Desarrollo Rural y de la metodología LEADER como herramientas para transformar el territorio desde el propio territorio.
El II Foro de Desarrollo Rural celebrado en Sigüenza ha dejado algo más que una sucesión de ponencias, mesas de debate y fotografías institucionales. Ha dejado, sobre todo, una hoja de ruta.
El presidente de Alto Guadiana Mancha, pedro Antonio Palomo, ha valorado especialmente que el encuentro haya permitido reunir a representantes municipales, Grupos de Desarrollo Rural y otros agentes vinculados al territorio para abordar una cuestión que admite cada vez menos rodeos: los pequeños municipios necesitan políticas diseñadas teniendo en cuenta su realidad y herramientas capaces de convertir esas políticas en proyectos concretos.
Porque una cosa es hablar de despoblación y otra bastante distinta conseguir que una empresa abra, que una vivienda vuelva a ocuparse, que un joven encuentre oportunidades profesionales o que un ayuntamiento pequeño pueda sacar adelante un proyecto sin tanta burocracia.
Sigüenza habló de leyes, de financiación, de servicios y de municipalismo. Pero también habló de algo que desde Alto Guadiana Mancha consideramos esencial: quién conoce el territorio y quién es capaz de trabajar directamente con las personas que intentan transformarlo. Y ahí los Grupos de Desarrollo Rural tienen mucho que decir.
LEADER: más de tres décadas demostrando que el desarrollo también se construye desde abajo.
Una de las conclusiones relevantes del Foro fue precisamente la necesidad de reconocer y fortalecer a los Grupos de Desarrollo Rural, cuyo papel fue destacado por RECAMDER como imprescindible para el futuro de nuestros pueblos.
Las estrategias de desarrollo rural funcionan mejor cuando una parte importante de las decisiones se adopta desde el propio territorio y contando con quienes viven, trabajan y emprenden en él. Es el llamado enfoque ascendente o “de abajo arriba”.
En lugar de contemplar el territorio desde la distancia, LEADER parte de sus necesidades y recursos y articula la participación de ayuntamientos, empresas, asociaciones y sociedad civil a través de Grupos de Desarrollo Rural como Alto Guadiana Mancha.
Un Grupo de Desarrollo Rural es un espacio desde el que detectar oportunidades, acompañar a emprendedores, conectar administraciones y empresas, impulsar proyectos comunes, favorecer la cooperación entre municipios y conseguir que los fondos públicos encuentren iniciativas capaces de generar actividad.
Los Grupos de Desarrollo Rural, una pieza que hay que fortalecer
Desde Alto Guadiana Mancha compartimos la reflexión planteada en Sigüenza sobre la necesidad de reforzar el papel de los Grupos de Desarrollo Rural.
Si queremos territorios rurales con mayor capacidad para generar oportunidades, parece razonable fortalecer precisamente las estructuras que llevan años trabajando junto a ayuntamientos, empresarios, agricultores, asociaciones y emprendedores.
Por eso el debate sobre el futuro de LEADER debería ir más allá del volumen de fondos disponible. También importa disponer de estabilidad, capacidad técnica, simplificación administrativa y margen suficiente para adaptar las estrategias a las necesidades concretas de cada comarca.
Los pequeños municipios necesitan unas reglas adaptadas a su realidad
Junto al fortalecimiento de LEADER y de los GDR, el Foro puso sobre la mesa otras reivindicaciones especialmente relevantes, entre ellas la propuesta de avanzar hacia una Ley Nacional del Pequeño Municipio y una ley estatal frente a la despoblación.
Durante demasiado tiempo se ha esperado que un ayuntamiento con escasos medios humanos y técnicos responda a determinadas exigencias administrativas casi con la misma capacidad que uno grande.
La igualdad normativa puede terminar produciendo desigualdad práctica cuando no tiene en cuenta las enormes diferencias existentes entre administraciones. La realidad de un pequeño municipio no es la de una gran ciudad.
Las distancias son distintas. La prestación de servicios resulta más costosa. El transporte presenta dificultades específicas. El mercado inmobiliario funciona de otra manera. La actividad económica depende en gran medida de pequeñas empresas y autónomos. Y muchos ayuntamientos cuentan con plantillas reducidas para afrontar obligaciones administrativas cada vez más complejas.
Doce puntos para una misma reivindicación: que vivir en un pueblo no suponga tener menos oportunidades.
La aprobación del Manifiesto por los Pequeños Municipios fue otro de los resultados destacados del encuentro. Sus doce propuestas son:
- Extensión al conjunto de España de las políticas de lucha contra la despoblación de Castilla-La Mancha. Se reclama un marco legislativo estatal inspirado en la Ley 2/2021 de Castilla-La Mancha, con medidas económicas, sociales, fiscales y de planificación adaptadas a las distintas realidades territoriales.
- Ley del Pequeño Municipio de España. Se propone una norma específica para municipios de menos de 5.000 habitantes que reconozca su singularidad administrativa, financiera, competencial y organizativa.
- Garantía y blindaje presupuestario del programa LEADER y de los Grupos de Desarrollo Rural. El Manifiesto reclama garantizar financiación suficiente para LEADER, reservando al menos un 5% de los recursos de desarrollo rural de la PAC y manteniendo el papel fundamental de los Grupos de Acción Local como gestores territoriales.
- Régimen fiscal específico para pueblos en despoblación y complemento para empleados públicos. Se plantean bonificaciones fiscales y deducciones para residentes y actividades económicas, además de incentivos para los empleados públicos que fijen su residencia en el medio rural.
- Financiación local y autonómica adaptada a la realidad rural. Se propone un modelo que tenga en cuenta el coste efectivo de los servicios públicos, la dispersión territorial, la densidad demográfica y la distancia a los núcleos urbanos.
- Renovación y refuerzo de las estructuras administrativas de los pequeños ayuntamientos. Se reclama adaptar las funciones de Secretaría-Intervención, reforzar la asistencia técnica y jurídica, simplificar la contratación pública y facilitar la participación de autónomos y pymes locales.
- Normativa urbanística adaptable y garantía de vivienda digna. Se piden procedimientos más ágiles para rehabilitar inmuebles e implantar empresas, junto a una política específica de vivienda rural que movilice inmuebles vacíos, fomente el alquiler y facilite nueva construcción donde exista demanda.
- Emprendimiento, empresa y empleo rural. Se proponen bonificaciones para autónomos y pymes, así como declarar estratégicos sectores como la agricultura, la ganadería, la silvicultura y la industria agroalimentaria e impulsar el relevo generacional.
- El agua y la energía como motores de desarrollo. Se reclama garantizar el abastecimiento y almacenamiento de agua en el medio rural y que las energías renovables generen retornos económicos directos en los municipios productores, incluyendo la propuesta de un “recibo rural”.
- Conectividad, movilidad y digitalización. Se demanda garantizar telecomunicaciones de calidad y transporte público adecuado, asegurando además que la digitalización no sustituya la atención presencial cuando esta sea necesaria.
- Reconocimiento de los “habitantes con vinculación”. Se propone crear un indicador oficial que tenga en cuenta a las personas y familias vinculadas a los municipios y considerar esa población en los modelos de financiación local, regional y estatal.
- Creación de la Federación Española de Pequeños Municipios. El Manifiesto acuerda promover una entidad unitaria de representación y defensa de los municipios de menos de 5.000 habitantes, EATIMs y pedanías ante las distintas administraciones.
Alto Guadiana Mancha, presente donde se debate el futuro rural.
Alto Guadiana Mancha estuvo presente en Sigüenza a través de su presidente y su gerente, junto a la alcaldesa de Ruidera y representantes municipales de nuestra comarca.
El gerente del grupo, Agustín Alonso, indicó que el grupo tiene la responsabilidad de compartir experiencias, establecer alianzas, trasladar las necesidades detectadas sobre el terreno y participar en aquellos espacios donde se decide hacia dónde deben avanzar las políticas rurales.
El Foro permitió ver como territorios aparentemente muy diferentes comparten los mismos problemas: Vivienda. Servicios. Burocracia. Empleo. Transporte. Relevo generacional. Financiación municipal. Digitalización.