| Aunque
se han encontrado vestigios de
civilizaciones prehistóricas,
romana y árabe, el origen
cierto de la localidad tiene su
primer dato en la desaparecida
ermita de Santa Elena,
construida probablemente en el
siglo XII o XIII, y que hasta el
siglo XVIII no fue más que eso,
con la salvedad de que en una de
sus paredes aparecía pintada la
venerada (y milagrosa) imagen
del que era llamado Santo Cristo
del Valle. |
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Plaza Mayor
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Durante el
siglo XVI surge en torno a dicha
ermita el primer asentamiento
fijo del pueblo. El aumento de
las peregrinaciones para rogar
al Cristo determinaron a la
Corona y al Consejo de Órdenes
Militares a construir una nueva
ermita y unas dependencias que
dieran albergue a los
peregrinos; no obstante, hay
razones para creer que esa era
la razón aparente, y que la
intención verdadera pudo ser la
de realizar una construcción
emblemática tanto del lugar
como de la propia Corona. Eso
explicaría la utilización de
un código culto entremezclado
con lo popular a la hora de
erigir el conjunto monumental.
Finalizada la obra durante el
reinado de Felipe V, y
resultando un aumento rápido de
la población, se hizo necesaria
una reordenación urbanística,
que llevó a cabo, ya en tiempos
de Carlos III, Pablo de Olavide.
A él se debe el plano
totalmente regular que hoy
estructura el pueblo.
Más tarde, en diciembre del
año 1.800, Carlos IV dictó una
Carta Real de Privilegio con la
que dictaminaba la independencia
de San Carlos del Valle y lo
convertía en municipio
independiente. |