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Especial
Tablas de Daimiel
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Las Tablas de Daimiel son el último representante de un tipo de humedal característico de la llanura central peninsular: las tablas fluviales o desbordamientos de los ríos en sus tramos medios. Estos desbordamientos dan lugar a las “tablas” o “tablazos”, a las que debe su nombre el Parque.
La vegetación de las Tablas está determinada por la calidad y cantidad de las aguas. Los mayores masegares y las praderas subacuáticas de ovas se encuentran en la zona inundada por el río Gigüela, constituyendo el masegar más extenso de Europa. La ova fina es el principal alimento del Pato Colorado. En las orillas del río Guadiana se desarrollan también formaciones de masiegas, carrizos y eneas. La vegetación arbórea del Parque está representada por formaciones de tarayes y ocasionales sauces y chopos.
En la zona norte del Parque se conservan encinares adehesados, en las fincas Zacatena y Casablanca, cuya permanencia es fiel testigo de lo que fue vegetación clímax, no solamente en esta
área, sino en la mayor parte de la región castellano-manchega.
Las Tablas son un paraíso para las aves, especialmente las acuáticas, de las que existen importantes poblaciones de anátidas y limícolas. Las garzas están representadas por la Garza Imperial, el Martinete y el Avetorillo.
Daimiel es zona de invernada para las grullas y cazadero del Aguilucho Lagunero. Los mamíferos más abundantes son el Zorro, la Comadreja y el Jabalí, siendo menos frecuente la Nutria. Entre los anfibios destaca la Ranita de San Antonio y entre los reptiles el Galápago Leproso y el Lagarto Ocelado.
En el propio Parque se pueden realizar visitas libres y guiadas a pie, contando con un Centro de Visitantes donde ampliar la información y comprender mejor el entorno. Existen tres itinerarios señalizados, el de La Isla del Pan, el de La Laguna Permanente y el de Prado Ancho, de entre 1 y 2 kms. cada uno, que conforman un entramado de pasarelas, sendas e islas con distintos puntos de observación preparados al efecto.
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