 |
| Plaza
de San Carlos del Valle |
 |
| Plaza
Mayor de la Solana |
 |
| Vista
aérea de la Motilla del Azuer
(Daimiel) |
 |
| Mirador
de San Cristobal (Villarrubia de
los Ojos) |
A la mañana siguiente nos acercamos en este recorrido cultural y quijotesco a la localidad de San Carlos del Valle, cuya Plaza Mayor es una joya escondida que cautiva al visitante.
De forma casi rectangular, se puede acceder a ella a través de alguno de los tres arcos de ladrillo de sus flancos; está formada por columnas toscanas que sostienen pisos y galerías de dinteles, zapatas y balaustres de madera. Junto con la Iglesia del Santísimo Cristo del Valle forma uno de los conjuntos arquitectónicos más atractivos de la región.
Posteriormente, la visita a La Solana permite comprobar las bondades del proyecto de restauración de la Plaza Mayor y su entorno, recobrando su sabor antiguo y mostrando al patrimonio como un ser vivo y en cambio permanente, en este caso a mejor.
El casco urbano de La Solana tiene un sabor manchego inconfundible y el recorrido por sus calles nos sorprende con casas nobles de gran interés arquitectónico.
La visita a La Solana aconseja a su vez la visita a una quesería artesana y a una bodega, para aproximarse a la cultura gastronómica de la zona y a la gran calidad de sus productos.
Dependiendo de la hora podemos elegir comer en esta localidad o continuar camino de Daimiel, antesala del Parque Nacional de Las Tablas de Daimiel (tratado con más detalle
en la Ruta del Agua).
En este municipio, si somos amantes de la arqueología podemos visitar la motilla del Azuer, de la edad de Bronce, que tras su excavación descubre los secretos guardados durantes siglos.
Si decidimos continuar hasta Villarrubia de Los Ojos, la sierra nos ofrece unas magníficas vistas de Las Tablas, especialmente desde el Mirador de S. Cristóbal.
|