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La Plaza
Mayor es el mejor punto de
inicio para conocer el pueblo.
Es el corazón en torno al cual,
como decíamos, surgió y se
desarrolló; y aún hoy buena
parte de la vida local
transcurre alrededor de este
Monumento Histórico Provincial.
Tal como hoy se la encuentra, la
Plaza Mayor tiene dos zonas
diferenciadas en cuanto a su
aspecto y época. El lado este,
con porches adintelados, y el
Ayuntamiento son del siglo XVI,
fruto de la obra encargada a los
maestros alarifes Luis de Béjar
y Cristóbal Díaz en 1530; el
lado oeste y norte tiene dos
plantas de vanos asimétricos
sobre porches de arcos de medio
punto, a cuya espalda se
encuentra un arco con bóveda de
cañón rebajada y decoración
de lunetos en su intradós.
En la Plaza Mayor se encuentra
también la iglesia parroquial
de Santa Catalina, comenzada a
construir en 1420 y que, por
diversos avatares, se terminaría
con un aspecto similar al actual
en 1524; tiene elementos del gótico
tardío, renacentistas y
barrocos. En el interior varias
capillas laterales flanquean una
nave de bóvedas estrelladas
separadas por fajones. En la
fachada tiene un porche o galería
elevada, con arcos de medio
punto; la portada, clasicista,
posee en su parte inferior un
par de dobles columnas exentas
sobre plinto, y en la superior
un frontón partido por un
templete con la hornacina que
contiene la imagen de Santa
Catalina. La torre se inscribe
en el barroco, y está
considerada como la más
majestuosa de la provincia. No
es la original, ya que ésa se
derrumbó en 1618; nuevamente
edificada y hundida en 1708, su
aspecto casi actual se debe a
Alejandro Núñez de la Barrera
(quien dirigió las obras de los
dos cuerpos inferiores, de
planta cuadrada) y Miguel
Mestanza (encargado de los dos
cuerpos superiores, de forma
octogonal con apilastramiento
gigante de orden toscano), que
la culminaron en 1765. Y decimos
"casi" porque la
Guerra Civil se encargó de
tumbarla de nuevo, levantándose
una réplica de la anterior en
los años sesenta.

Iglesia de San Juan
Bautista de la Concepción
o antiguo Convento de los
Trinitarios |
No lejos de
la Plaza, tomando la calle
Convento, llegamos a la iglesia
de los Trinitarios o de Fray
Juan Bautista de la Concepción,
antiguo convento fundado por éste
último, iniciado en 1624, y del
que sólo quedan esta iglesia
(reconstruida en 1970) y el
pasadizo elevado que cruza la
calle Arco del Convento. Es
representativa del estilo
barroco con tendencia
clasicista; posee una nave con
capillas laterales abovedadas en
media esfera y casquete sobre
tambor que sustituye a la
desaparecida cúpula sobre
crucero original. Su fachada está
rematada por un frontón
triangular y la portada, con
dintel, está flanqueada por
pilastras de festón hundido.
A la espalda de la Plaza se
encuentra el Convento de las
Madres Dominicas, en la calle de
Las Monjas. Su fundación data
del siglo XVII, y actualmente
está habitado por religiosas de
clausura, quienes han obtenido
justa fama por los dulces
conocidos como suspiros de
monja, antigua receta que
preparan en acontecimientos señalados
o por encargo. Aunque la entrada
al convento está restringidí-sima,
es posible visitar la iglesia
aneja -también restaurada en
nuestros días-, ya sea durante
el horario de misa o previa
petición a las hermanas; en su
interior se puede contemplar la
belleza de su retablo y la
detallada decoración de sus bóvedas.

Artesonado de la
ermita de San Sebastián |
La Ermita de
San Sebastián, en el barrio de
El Santo, es el templo más
antiguo de La Solana y fue
declarada monumento en 1982. En
las fuentes consultadas no hay
acuerdo sobre la fecha de su
construcción, que unos ubican
en el siglo XIV y otros en el
posterior. Su aspecto es de
estilo gótico temprano; hay que
reparar en su techumbre mudéjar,
jalonada con artesanía de
taracea policromada,
incrustaciones de nácar y, en
una capilla del lado de la epístola,
fondo de madera de ébano.
Durante el proceso de una
reciente restauración, fueron
encontrados unos frescos de los
que hoy apenas pueden
distinguirse sus figuras, a
excepción de unas inscripciones
góticas.
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También vale la pena acercarse
a ver la Casa de la Encomienda,
en la calle Empedrada, que
aunque remodelada en los años
ochenta cuenta todavía con la
torre santiaguista original.
A su vera, en la Plaza de Don
Diego, se halla el palacio de
los Condes de Casa Valiente,
conocida también como Casa de
Don Diego; en 1981 fue declarada
Monumento de Interés Artístico
y entre 1990 y 1993, tras su
adquisición por el
Ayuntamiento, fue restaurada
gracias a la primera Escuela
Taller de La Solana, convirtiéndola
en Centro Cultural.
Durante el desplazamiento hasta
cada uno de estos monumentos, el
visitante tendrá ocasión de
apreciar las fachadas de algunas
casas particulares que todavía
conservan su aire pasado en
portadas y escudos de armas. Si
fuera posible, tampoco defrauda
la visita a alguno de los patios
interiores. |