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Parroquia San Juan
Bautista
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Debemos partir de que es una
zona generalmente poco estudiada
y que tiene pendiente auto
analizar su propia historia
sistematizando los estudios que
a través de las diversas
épocas vaya ofreciendo una
visión lo más exacta Posible
de la realidad histórica del
Municipio.
Según las Relaciones
Topográficas de Felipe II,
Argamasilla de Alba fue fundada
en 1531-1532 por Juan de
Zúñiga, alcaide de Peñarroya,
y Diego de Toledo, prior de la
Orden de San Juan. Sin embargo,
el nombre tiene un origen
anterior; ya en 1214 hay
constancia de un castillo de
Argamasilla o Argamasiella,
próximo a los de Peñarroya y
el Sotiello. La nueva
Argamasilla se puebla
inicialmente con habitantes de
otras villas vecinas como La
Moraleja y Santa María del
Guadiana. En su término se han
encontrado restos de
asentamientos neolíticos,
celtibéricos y romanos.
Tras unos comienzos
difíciles e inciertos y la gran
catástrofe de 1545 debida a una
gran inundación que anegó el
lugar, Argamasilla fue
reconstruida con miras más
previsoras. De 1560 a 1613
conoce un momento de gran
apogeo, que culmina con la
concesión del título de
villazgo por Felipe II en 1612.
A ello contribuyó en gran
medida el establecimiento de un
buen número de familias
moriscas, emigradas a raíz de
la rebelión de las Alpujarras
en 1568, que junto a sus ricas
tradiciones aportan a sus
convecinos todo el bagaje de sus
conocimientos en técnicas de
cultivo, riego y construcción.
Argamasilla pasa de unas 500
familias en 1560, a unas 800 en
1607, lo que equivaldría a un
total de más de 3.000
habitantes.
En el siglo XVIII se construye
el Gran Canal del Priorato de
San Juan, a instancias de su
Prior, el Infante don Gabriel,
hijo de Carlos III, y con
proyecto y ordenanzas de Juan de
Villanueva. Un siglo más tarde
otro Prior, el Infante don
Sebastián de Borbón, compra la
casa de Medrano y permite a
Ribadeneyra realizar su célebre
edición del Quijote, prologada
y comentada por Hartzenbusch,
que reforzará considerablemente
la tradición cervantina del
lugar.
Ello confirma que, desde su
fundación hasta el presente,
Argamasilla de Alba ha vivido
animada y sustentada por dos
grandes impulsos convertidos en
cifra y símbolo de su
idiosincrasia: El río Guadiana,
que ha condicionado su hábitat
y su economía, y el Quijote,
que ha animado su cultura y
tradiciones. |